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        <title>Articulos en naiandei</title>
        <description>mix of night &amp; day ... y otras cosas: un weblog, articulos...</description>
        <link>http://www.naiandei.net</link>
        <lastBuildDate>Fri, 03 Feb 2012 07:30:04 TIME_ZONE</lastBuildDate>
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            <title>El culo. Juan José Millás</title>
            <link>http://www.naiandei.net/articulos/el_culo.juan_jose_millas/</link>
            <description>&lt;p class=&quot;primerparrafo&quot;&gt;¿Qué hizo Spanair con los pasajeros atrapados, por la mala fe de sus directivos, en los aeropuertos de medio mundo? Pues ofrecerles hojas de reclamaciones. No bocadillos ni bebidas ni hoteles ni biberones para los bebés, no, solo hojas de reclamaciones, seguramente llenas de casillas con preguntas indescifrables, quizá con el test de Rorschach adjunto. La hoja de reclamaciones devenía así en la última de una serie de burlas y atropellos que comenzaron al adquirir un billete falso, pues se estuvieron vendiendo billetes falsos hasta poco antes de la muerte súbita de la compañía. Las hojas de reclamaciones tienen un tacto suave, como el del papel higiénico, porque quienes las ponen en circulación las utilizan para limpiarse el culo. España está en estos momentos llena de hojas de reclamaciones y de culos. Los políticos, cada vez que nos dicen que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, nos están enseñando el culo, a veces nos lo enseñan al tiempo de limpiárselo con sus programas electorales. Estamos hartos de culos y de hojas de reclamaciones, casi se agradece cuando, por variar, nos hacen una peineta, como la de Aznar en la universidad de Oviedo. ¿Te engaña tu operadora telefónica? Hoja de reclamaciones. ¿Te estafa tu banco? Hoja de reclamaciones. ¿Te tima tu agencia de viajes? Hoja de reclamaciones. ¿Te estabulan en el pasillo del hospital? Hoja de reclamaciones, mire, yo soy un mandado, es todo lo que puedo hacer por usted. Y llevan razón, son unos mandados a punto de quedarse en el paro, nunca hubo tantos mandados dando la cara que ocultan los que mandan ni tantas hojas de reclamaciones ni tantos culos ni tantas peinetas. Hasta los señores del Tribunal Supremo, tan serios y oscuros todos ellos, le están cogiendo el gusto a levantarse la toga y mostrarnos sus partes en un gesto de burla, perra vida.&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;strong&gt;EL PAIS, 03-II-2012&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;</description>
            <pubDate>Fri, 03 Feb 2012 07:30:03 TIME_ZONE</pubDate>
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            <title>Dolor de cabeza. Juan José Millás</title>
            <link>http://www.naiandei.net/articulos/dolor_de_cabeza.juan_jose_millas/</link>
            <description>&lt;p class=&quot;primerparrafo&quot;&gt;Hablé a primera hora con mi madre y le dolía la cabeza, y a mi portera le dolía la cabeza también, y a Salva, el quiosquero, y a Rosa, la encargada de la barra donde leo el periódico. Los chicos llegaban al instituto con dolor de cabeza y los profesores daban las clases de Lengua y Álgebra y Conocimiento del Medio con un dolor de cabeza insoportable. A mí mismo, por culpa del dolor de cabeza, me hería el brillo de la pantalla del ordenador, de modo que lo dejé todo y me largué al mercado, donde compré un cuarto de quilo de gambas arroceras con dolor de cabeza y una cabeza de cordero con dolor de cabeza. Al mediodía, mientras preparaba el arroz con dolor de cabeza, dijeron por la radio que el Rey se había levantado con dolor de cabeza, lo mismo que la Reina y las infantas y el príncipe Felipe y Letizia, la princesa. Y a Urdangarin la poca cabeza que tenía le dolía también. Dijeron que les dolía la cabeza a los cantantes y a los abogados del Estado y a los miembros de la Conferencia Episcopal, y les dolía la cabeza asimismo, dijeron por la radio, al presidente del Gobierno y al jefe de la oposición y a Llamazares, y a los del grupo mixto, y a Sáenz de Santamaría, y a Luis de Guindos, y a Cristóbal Montoro, a todos les dolía la cabeza, les dolía mucho, como nunca. A la hora de comer habían nacido ya 30 o 40 niños, cada uno con su dolor de cabeza idéntico al de sus madres, que estaban locas de la cabeza, por el dolor. Y a los muertos les dolía la cabeza en el féretro, igual que a sus deudos, y a los municipales y al Cuerpo Nacional de Policía y a los agentes del Centro Nacional de Inteligencia, que no espiaban nada a causa del dolor de cabeza.&lt;/p&gt;


&lt;p&gt;A las seis de la tarde comenzó la reventa de gelocatiles y la chica del tiempo, en el telediario de las nueve, anunció con dolor de cabeza más dolor de cabeza para el sábado.&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;strong&gt;EL PAIS, 27-I-2012&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;</description>
            <pubDate>Fri, 27 Jan 2012 07:30:04 TIME_ZONE</pubDate>
            <guid>http://www.naiandei.net/articulos/dolor_de_cabeza.juan_jose_millas/</guid>
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            <title>Desgobierno. Juan José Millás</title>
            <link>http://www.naiandei.net/articulos/desgobierno.juan_jose_millas/</link>
            <description>&lt;p class=&quot;primerparrafo&quot;&gt;En efecto, del Costa Concordia se decía lo mismo que de nuestra banca: primero, que era imposible que un buque de esas características se hundiera; segundo, que, de hundirse, era imposible, dados sus modernos sistemas de salvamento, que hubiera víctimas; tercero, que, de haber víctimas, la primera sería el capitán. Pero resulta que se hundió, que hubo víctimas y que el capitán salió por piernas abandonando a los pasajeros a su suerte.&lt;/p&gt;


&lt;p&gt;Nos dijeron que era imposible que nuestra banca tuviera problemas; que, de tenerlos, era imposible que hubiera víctimas; que, de haberlas, las primeras serían sus directivos. Pero nuestra banca tuvo problemas, hubo víctimas y los directivos fueron los primeros en abandonar la nave con indemnizaciones millonarias. La diferencia entre un asunto y otro es que el capitán del Costa Concordia está preso mientras que los capitostes de los bancos encallados o hundidos se encuentran en paradero desconocido, disfrutando del dinero que se llevaron al tiempo de gritar sálvese quien pueda.&lt;/p&gt;


&lt;p&gt;Dinero de nuestras comisiones, claro, pero no solo de ellas. Durante los llamados años de bonanza vendieron productos bancarios incomprensibles a personas que confiaron en el director de la sucursal de su barrio y que ahora han perdido todos sus ahorros; concedieron a sus clientes más vulnerables créditos que no podrían devolver a sabiendas de que no los podrían devolver, prevaricando hasta el paroxismo, signifique lo que signifique paroxismo; sobrevaloraron los inmuebles por los que se otorgaban las hipotecas, infravalorándolos luego a la hora de ejecutarlas. Realizaron, como el capitán del Costa Concordia, todas las maniobras desaconsejadas por los manuales de navegación y fueron los primeros en ocupar los botes salvavidas. Fiscales, jueces, defensores del pueblo, ¡suban a bordo y hagan algo, coño!&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;strong&gt;EL PAIS, 20-I-2012&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;</description>
            <pubDate>Fri, 20 Jan 2012 07:30:04 TIME_ZONE</pubDate>
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            <title>&quot;En Tíbet murió gente en mis brazos&quot;. Sara España</title>
            <link>http://www.naiandei.net/articulos/en_tibet_murio_gente_en_mis_brazos.sa/</link>
            <description>&lt;p class=&quot;primerparrafo&quot;&gt;Llegó a Madrid en diciembre con 25 kilos de documentos metidos en una mochila y volvió a Nueva York a los tres días sin ellos. Son pruebas para un juicio contra el expresidente chino Jiang Zemin, el exprimer ministro Li Peng y otros seis mandatarios de la República Popular China que se está instruyendo en la Audiencia Nacional. Blake Kerr es uno de los testigos clave.&lt;/p&gt;


&lt;p&gt;El médico estadounidense no ha dedicado 30 años de su vida a la defensa de Tíbet porque quedara enamorado de las cumbres nevadas, sino porque presenció las atrocidades que se estaban cometiendo allí. Acababa de terminar Medicina, tenía 29 años y quiso escalar el Everest. Su vida cambió en ese viaje. Se dijo: &quot;OK, tengo un nuevo trabajo&quot;. Se refería a la defensa de los derechos humanos de los tibetanos.&lt;/p&gt;


&lt;p&gt;Era 1987 y fue testigo de la violencia con la que China respondía a las manifestaciones de los monjes. &quot;La primera vez que fui no había demasiados chinos en Tíbet, pero la última vez que estuve en Lhasa &lt;a href=&quot;la capital&quot;&gt;la capital&lt;/a&gt; se había llenado de locales como karaokes, restaurantes... Había mucha presencia militar&quot;, comenta el médico mientras picotea ligeramente la degustación de ibéricos.&lt;/p&gt;


&lt;p&gt;El relato de lo que vivió las tres veces que estuvo en Tíbet en 1991, 1993 y 1999 no le deja casi probar bocado. &quot;Murió gente en mis brazos&quot;, asegura. En aquellas primeras revueltas, trató de atender a los monjes heridos que evitaban los hospitales por miedo a ser detenidos. &quot;Disparaban a discreción contra niños, mujeres...&quot;.&lt;/p&gt;


&lt;p&gt;A la vuelta de su viaje, decidió denunciar lo que había presenciado. Llegó al Congreso de EE UU. &quot;No le dieron credibilidad a los testimonios porque procedían únicamente de los refugiados&quot;, se lamenta. Bebe un trago de cerveza y prosigue: &quot;Decidí volver en secreto para recabar pruebas&quot;.&lt;/p&gt;


&lt;p&gt;En ese tiempo, asegura haber conocido 144 casos de tibetanas que fueron esterilizadas sin consentimiento, otros 130 abortos forzados y ocho infanticidios. &quot;Como minoría étnica no podían tener más de dos hijos y, si se pasaban, les ponían inyecciones letales a los fetos y esterilizaban a las mujeres; también les embargaban el sueldo&quot;, denuncia Kerr. Asegura que todo lo tiene debidamente documentado. Se entrevistó con médicos y personal de los hospitales que le contaban sin tapujos la política de control de natalidad impuesta por China. Con la excusa del doctor que compara y comparte experiencias, consiguió grabar en cámara oculta estos testimonios que ahora fundamentan la querella interpuesta por la ONG Comité de Apoyo al Tíbet y que instruye el juez Ismael Moreno en la Audiencia Nacional.&lt;/p&gt;


&lt;p&gt;Sus declaraciones y las pruebas recogidas han servido para denunciar el genocidio del pueblo tibetano en la modalidad de reducción del número de población. &quot;Los monjes tenían miedo de que China les tragase&quot;, añade. Las entrevistas que grabó en secreto demuestran también que el gigante chino realizaba una política eugenésica para perfeccionar a los ciudadanos. &quot;Esterilizaban a las mujeres que, según ellos, tenían un retraso mental. ¿Y sabe cómo determinaban la supuesta discapacidad? Dependiendo de si sabían hablar chino o no&quot;, afirma con incredulidad.&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;strong&gt;EL PAIS, 13-I-2012&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;</description>
            <pubDate>Fri, 13 Jan 2012 07:30:02 TIME_ZONE</pubDate>
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            <title>A quién creer. Juan José Millás</title>
            <link>http://www.naiandei.net/articulos/a_quien_creer.juan_jose_millas/</link>
            <description>&lt;p class=&quot;primerparrafo&quot;&gt;El problema con el conductor suicida no es que se mate él, es que mate a una familia que va tranquilamente a Cuenca en su Skoda Octavia respetando todas las señales de tráfico. No sabemos cuántos huesos se rompió Zapatero (parece que ninguno) aquel día de mayo de 2010 en el que se puso a conducir, contra su propio código, a 200 por hora. Pero a nosotros, sus votantes, nos reventó literalmente. ¿Dónde va ese loco?, decíamos mientras él hacía señas de que éramos nosotros quienes conducíamos en la dirección equivocada. Lo malo de estas conductas indeseables es que provocan enseguida imitadores. Ahí tienen ahora a Rajoy saltándose todos los stops y cedas el paso que había jurado respetar, y con los mismos argumentos que su antecesor: el de escuchar voces que le impelen a tomar las direcciones prohibidas de la autopista. Las voces obligaron a Zapatero a ciscarse en su programa como obligan a Rajoy a cagarse en el suyo. Lo raro es que las voces que escuchan los políticos son siempre de derechas, al modo en que las órdenes que escucha los locos son siempre las de matar. Si no lo hacemos, dicen, nos obligarán a hacerlo. ¿Quiénes?, preguntamos. ¿Las mafias financieras, los especuladores bursátiles, los pistoleros de los unos y de los otros, quizá el mismo Dios? Tanto nos da. Un político que oye voces debería dimitir, convocar elecciones y volver a presentarse con el programa de las voces. Eso sería lo decente, pero la decencia, en La Moncloa, dura menos que un porro a la puerta de un instituto. Algún beneficio personal obtendrán, aparte del de salvar a la patria, que tampoco, porque la patria era la familia que iba a Cuenca en el Skoda Octavia. En poco menos de un año, entre unos y otros, han convertido la política en un burdel. Gracias, querida Narbona, por decirnos lo que ya sabíamos. Pero llega un poco tarde. A quién creer.&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;strong&gt;EL PAIS, 06-I-2012&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;</description>
            <pubDate>Fri, 06 Jan 2012 07:30:03 TIME_ZONE</pubDate>
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