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        <title>naiandei</title>
        <description>mix of night &amp; day ... y otras cosas: un weblog, articulos...</description>
        <link>http://www.naiandei.net</link>
        <lastBuildDate>Fri, 03 Jul 2009 07:10:02 +0200</lastBuildDate>
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            <title>De títulos y estatuas. Juan José Millás</title>
            <link>http://www.naiandei.net/articulos/de_titulos_y_estatuas.juan_jose_milla/</link>
            <description>&lt;p class=&quot;primerparrafo&quot;&gt;Estábamos locos entonces, cuando hicimos a Franco alcalde honorario e hijo adoptivo de Madrid, y estamos locos ahora, al despojarle de esos títulos. Estamos locos todo el rato. Por eso nos gusta jugar a los vestiditos. Ahora te ponemos el verde, ahora el azul marino. El problema es que no tenemos a nadie por arriba que nos diga: ¿Estáis locos o qué? Total, que el otro día se reunieron las autoridades del Ayuntamiento de Madrid y decidieron arrancarle a Franco su vestidito azul de alcalde con su camisita y su canesú. A mí me pareció bien, claro, pues aquel bárbaro no se merecía ningún título honorífico. Pero luego tuve un arranque de lucidez y comprendí que estábamos tontos. Quiero decir que al despojarlo lo homenajeábamos también en alguna medida.&lt;/p&gt;


&lt;p&gt;No es lo mismo quitar una estatua de Franco de la vía pública que sacarlo de un archivo. En la vía pública molesta. En los archivos se llena de ácaros. Personalmente, ni siquiera sabía que Franco era alcalde honorífico e hijo adoptivo de la ciudad en la que vivo. No llevo la cuenta de los hijos adoptivos ni de los alcaldes honoríficos. Quiere decirse que de no sacar el ayuntamiento adelante esa propuesta me habría muerto sin enterarme. Ahora, en cambio, sé que lo fue y que dejó de serlo. Además, como la historia está loca, dentro de dos o tres generaciones pueden volver a ponerle los vestiditos respectivos. El otro día, escuchando a los tertulianos hablar del golpe de estado en Honduras, descubrí que más de uno se solazaba con la situación (qué rayos querrá decir solazar). Queda gente así.&lt;/p&gt;


&lt;p&gt;Recuerdo perfectamente cuando nombraron a Mario Conde doctor honoris causa por la universidad complutense de Madrid. Se percibía en aquel gesto algo que olía mal, que echaba para atrás, como cuando hay tormenta y los sumideros rebosan. Hubo invitados que durante la ceremonia se llevaron los dedos a la nariz, ahí están las fotografías. ¿Sería conveniente despojarle ahora de tal honor? No estoy seguro, la verdad. Otra cosa es que le hubieran puesto una estatua, sobre todo una estatua ecuestre. No puedo ni imaginar a Mario Conde sobre un caballo, con una mano en las bridas y la otra saludando al público. Bueno, lo peor es que sí puedo imaginarlo.&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La Opinión de Málaga, 03-VII-2009&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;</description>
            <pubDate>2009-07-03 08:10:02 +0200</pubDate>
            <guid>http://www.naiandei.net/articulos/de_titulos_y_estatuas.juan_jose_milla/</guid>
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            <title>Urgencias. Juan José Millás</title>
            <link>http://www.naiandei.net/articulos/urgencias.juan_jose_millas/</link>
            <description>&lt;p class=&quot;primerparrafo&quot;&gt;Un médico dijo muy serio por la tele que la gripe de esa pobre chica, Dalila, se había enmascarado tras los síntomas del embarazo. ¡Qué jodida la gripe, ¿no?, utilizar el cuerpo de una cría encinta como caballo de Troya! Así no la diagnostica ni House. A House, en una situación de alerta mundial por el virus A, le llega una chica con fiebre, dolores en las articulaciones y dificultades para respirar, o sea, con todos los síntomas de una gripe de invierno en pleno verano, y lo primero que le pregunta es si está embarazada. Si está embarazada, le receta paracetamol y la manda a casa. Y si vuelve cuatro veces, como Dalila, cada vez con más fiebre, con más dolores, y con más dificultades para respirar, la manda cuatro veces a casa. Bastante suerte tuvo la chica con que no le dieran con los protocolos en la cabeza, en lugar de aplicárselos, por pesada.&lt;/p&gt;


&lt;p&gt;Y si sólo fuera la gripe la que se enmascara... ¿Pero cómo adivinar, por ejemplo, que lo que llamó a la puerta como un ligero estancamiento económico era en realidad una crisis del copón? ¿Cómo distinguir un golpe de Estado de un regreso a la senda constitucional? ¿De qué van disfrazadas las rentas del capital para recibir mejor trato que las del trabajo?&lt;/p&gt;


&lt;p&gt;Todo esto por no hablar del pederasta que se presenta en sociedad bajo la apariencia de un obispo o del ladrón que pronuncia discursos de patriota... Así están las cosas: el desparpajo se hace pasar por literatura, los intereses privados por intereses públicos, los pasillos de los hospitales por habitaciones con vistas, la gimnasia por la magnesia, Luzbel por Dios, los chorizos por senadores, las flores de plástico por flores naturales, la ambición de poder por la vocación de servicio, los ejércitos por ONGs, el chismorreo por periodismo... Dalila, coño, ¿a quién se le ocurre quedarse embarazada en tales circunstancias?&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;strong&gt;EL PAIS, 03-VII-2009&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;</description>
            <pubDate>2009-07-03 08:10:01 +0200</pubDate>
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            <title>Significados metafóricos y literales. Juan José Mi</title>
            <link>http://www.naiandei.net/articulos/significados_metaforicos_y_literales./</link>
            <description>&lt;p class=&quot;primerparrafo&quot;&gt;Hasta que se popularizaron los transplantes de cara, ignorábamos que el término ŽdescaradoŽ tuviera un sentido literal. Pero hay, en efecto, gente sin cara como hay gente sin brazos o sin piernas. Metafóricamente, un descarado es un sinvergüenza. Lo curioso es que tener Žmucha caraŽ significa lo mismo. Va a ser verdad, como decía mi pobre padre, que los extremos se tocan. Los padres suelen llevar razón con veinte, treinta y hasta cuarenta años de retraso, lo que constituye un auténtico desastre, pues sólo hay algo peor que una mentira: una verdad a destiempo. En mi infancia, había dos clases de niños: los descarados y los educados. Los educados eran, en realidad, tímidos. Lo sé porque yo era educado. Cuando mis mayores me felicitaban, ignoraban estaban promocionando mi timidez, mi miedo a la realidad, mi pánico a la gente. En fin la vida.&lt;/p&gt;


&lt;p&gt;Ya se han autorizado en España los transplantes de cara. Y hay lista de espera. Las autoridades, para despejar las dudas de los donantes, aseguran que el rostro transplantado no se parecerá al que lo cede, sino al que lo recibe. O sea, que es la calavera la que imprime carácter. El rostro viene a ser como el musgo sobre la piedra: se adapta a sus irregularidades. La misma cara, sobre calaveras diferentes, tiene expresiones distintas. Estos días hemos visto por la tele varios rostros transplantados y aún no quedan muy bien, pero todo se andará. En ese terreno, estamos en la edad de la mecánica. Cuando se llegue a la de la genética, bastará colocar sobre el hueso el gen de la cara para que salga una cara nueva. Lo bueno es que ni siquiera tendrá que ser un gen de ser humano. Cuando a una mosca le pones el gen de un brazo, fabrica un ala, porque el gen sabe que en ese contexto orgánico es lo que toca. Del mismo modo, si sobre una calavera humana pones un gen de mosca, sale un rostro como el mío, o el de usted, no se ofenda, no estamos tan lejos de las moscas. Lo sorprendente, como señalaba al principio es que una expresión (ser un descarado) nazca como metáfora y evolucione hacia la literalidad, pues lo normal es lo contrario. Dentro de nada, llamar a alguien descarado será políticamente incorrecto. Protestarán las asociaciones de la gente sin cara.&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La Opinión de Málaga, 30-VI-2009&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;</description>
            <pubDate>2009-06-30 08:10:01 +0200</pubDate>
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            <title>El que calla otorga. Juan José Millás</title>
            <link>http://www.naiandei.net/articulos/el_que_calla_otorga.juan_jose_millas/</link>
            <description>&lt;p class=&quot;primerparrafo&quot;&gt;La reforma laboral comienza a parecerse al viaje al centro del PP, o sea, que nunca se alcanza. Y no por falta de voluntad. Desde hace treinta años, con crisis o sin ella, la derecha y los empresarios aseguran machaconamente que hay que abaratar el despido. Las reformas laborales siempre consisten en abaratar el despido. No ha habido a lo largo de la historia de la democracia una sola petición de reforma laboral que consistiera en encarecer el despido. Uno no conoce las leyes laborales (si existen), pero uno sabe que apenas quedan despachos de abogados laboralistas. Cerraron por falta de clientes. Y es que para defender a los trabajadores hacen falta leyes, cuando todos sabemos que la única ley, en el mundo del trabajo, es la de la selva.&lt;/p&gt;


&lt;p&gt;¿Qué rayos es eso de abaratar el despido? ¿Acaso está caro? Conozco decenas de personas que llevan veinte años trabajando de eventuales. ¿Cuesta mucho despedir a un eventual o basta con no contratarlo? Asegura la derecha económica que si no costara un céntimo despedir, las empresas contratarían más y se acabaría la crisis esta, provocada por las indemnizaciones millonarias de los trabajadores. Daría risa si no produjera lástima.  ¿Para qué están las subcontratas, hombres de Dios, para qué las empresas de trabajo temporal, para qué el ejército de parados a las puertas de las empresas? Si uno fuera un marciano recién llegado a la Tierra y tuviera que informar a sus superiores sobre las condiciones laborales de los habitantes de este planeta, diría que aquí quienes mandan son los trabajadores. &quot;Los pobres empresarios&quot;, añadiría uno en su informe, &quot;llevan años luchando por unos sistemas de contratación justos, pues los obreros los sangran tras hacerse despedir&quot;.&lt;/p&gt;


&lt;p&gt;Uno informaría de ese modo no sólo porque los llantos de la patronal infestan todos los telediarios, sino porque los sindicatos callan, como otorgando. No deja de resultar curioso que sea el presidente del gobierno quien un día sí y otro también aparezca en la tele asegurando que el despido no se abaratará. Da la impresión de que llena con su presencia la ausencia de los representantes de los trabajadores. El asunto no puede ser más anormal, sobre todo porque el despido ya está barato.&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La Opinión de Málaga, 26-VI-2009&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;</description>
            <pubDate>2009-06-26 08:10:01 +0200</pubDate>
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            <title>Que le den. Juan José Millás</title>
            <link>http://www.naiandei.net/articulos/que_le_den.juan_jose_millas/</link>
            <description>&lt;p class=&quot;primerparrafo&quot;&gt;Con el primer sorbo al gin-tonic de media tarde, caigo en el delirio de que soy senador y tesorero del PP. Me llamo Bárcenas y pesan sobre mí gravísimas sospechas que los medios de comunicación airean sin pausa. Media España piensa que soy un chorizo. Me ven por la tele y dicen ahí va un mangante, un sinvergüenza que se sirve de la política para robar. ¿Qué hacer?, me pregunto tras paladear el segundo sorbo del gin-tonic. Lo tengo claro: dimito a cien por hora, me desaforo en dos minutos, convoco una rueda de prensa y abro públicamente en canal mi patrimonio. Todo eso, claro, en el caso de ser inocente. Tras apurar otro sorbo de mi elixir vespertino, que acompaño de una patata frita, imagino sin embargo que soy culpable. ¿Qué hacer entonces? Dilatar el proceso fingiendo interés en acelerarlo, aferrarme a los cargos, sobreaforarme, en fin, y amenazar a mi partido con sacar trapos sucios relacionados con su financiación.&lt;/p&gt;


&lt;p&gt;Doy un cuarto sorbo a mi gin-tonic e imagino ahora que soy Rajoy, ese hombre que ha hecho de la normalidad una bandera. Miradme, soy normal, grita en sus mítines, soy gris, rencoroso, insatisfecho, amargado. ¿Le parecerían normales a un hombre normal los enjuagues económicos de Bárcenas? ¿Es verosímil, desde la normalidad, guardar 330.000 euros debajo de la cama? ¿Es habitual devolver los créditos en billetes de 500 euros? Lógicamente, no. Entonces, tras dar un quinto sorbo a mi gin-tonic, voy y lo ceso y le exijo que entregue el acta de senador. Pero mientras me llega el segundo gin-tonic imagino que el tesorero de las narices conoce secretos inconfesables sobre mí. ¿Qué hacer en tal caso? Defenderle, claro. Hay un problema: el del ciudadano que se hace las mismas conjeturas que yo incluso sin necesidad de apurar un gin-tonic. A ése, me digo ya completamente en el papel de Rajoy, que le den.&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;strong&gt;EL PAIS, 26-VI-2009&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;</description>
            <pubDate>2009-06-26 08:10:00 +0200</pubDate>
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