En la edición impresa de El Periódico de Catalunya salía la siguiente noticia (corto & pego):
--Asunto: Vaquèira.
Texto del mensaje: Estas fotos son de un grupo de chicas que fueron a Vaquèira y perdieron la cámara... Si las conoces, ¡avisa!--Un correo electrónico con esos términos circula por los ordenadores de toda España desde hace semanas, demostrando lo vulnerable que puede ser la intimidad en los tiempos del Outlook. El mail lleva un archivo con 29 fotos en las que se ve a tres veinteañeras posando en una habitación. Insinuantes y desenvueltas. Mostrando los pechos y las braguitas de algodón. No mucho más que lo que dentro de unos meses habrá en la playa. Es algo casi inocente, si no fuera que hay un culpable.
Las imágenes no han salido de ninguna cámara perdida: alguien las robó del ordenador de una de las muchachas - por venganza o simple gamberrada; todavía no se sabe - y a partir de ahí empezó el morboso galope por internet. El pirata ha sido denunciado y el caso está en manos de la justicia.
Las tres chicas son estudiantes de odontología de la Universidad Alfonso X el Sabio, en Villanueva de la Cañada. El pueblo, ubicado a unos 30 kilómetros de Madrid, tiene 15.000 habitantes censados, pero hay que añadir los 10.300 matriculados en los distintos campus. Es decir, eso es un avispero de jóvenes y, en palabras de una trabajadora del centro educativo, "hay mucha actividad social". Traducción: "Cuando no es una barbacoa masiva, es un baile de disfraces o una fiesta a lo grande", añade la fuente, que, como todos en la universidad, reclama el anonimato si se trata de hablar de lo que "ha sido la comidilla en los dos últimos meses", porque "todo el mundo ha visto las fotos, desde luego".
No voy a centrarme en la noticia porque tampoco tiene nada de especial ni relevante. En lo que me voy a fijar es la escasa protección de los documentos que guarda un usuario en un ordenador. Es increíble que a día de hoy todavía haya gente que pueda entrar en el ordenador de otra persona y sin aparente oposición llevarse información crítica (en este caso la noticia ha saltado a la prensa porque se tratan de fotos con contenido sexual).
Los sistemas operativos deberían poner todas las trabas posibles a fugas de información. Y si no lo hacen se debe desconfiar de su uso. Por si todavía no ha quedado lo suficientemente claro, me estoy refieriendo al Windows. En los sistemas UNIX (como Linux) por norma general el usuario debe hacerle saber al sistema quien está intentando conectar. Se necesita un nombre de usuario con contraseña para poder empezar a interacturar con el sistema. Y si por una casualidad alguien pudiera saber la contraseña de un usuario, por norma general los usuarios sólo pueden ver archivos suyos, no los de otros usuarios del sistema.
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