Hacía tiempo que me costaba leer las cosas pequeñas, ya estuvieran lejos o cerca. Era una sensación extrañísima, sabía que cada día me costaba más leer o hacer cualquier actividad que requiriese una atención continuada y total. Es difícil explicar cómo ves las cosas, así que espero que una imagen valga más que mil palabras:

Algo habrá tenido que ver el hecho de estar más de ocho horas pegado al ordenador en el trabajo. La vez que más vergüenza pasé fue al hacer el reconocimiento médico de la empresa. En él, teníamos que someternos a un examen médico que yo, por supuesto, no iba a superar ni de casualidad. Ya me avisó el oftalmólogo que tendría que pensar en mirarme la vista. Yo, por supuesto, ni caso.
Los compañeros ya me preguntaban si tenía algún problema con la vista. Yo, no queriendo reconocer lo que para muchos era más que evidente, decía que no. Las sospechas acabaron cuando hice un pequeño truco: poner la letra más grande. El caso es que cada día se hacía más evidente que un día u otro, algo tendría que hacer al respecto.
Ese día llego el sábado pasado. Con mucha decisión me acerqué a la óptica y me gradué la vista. Primera conclusión: astigmatismo. La primera pregunta que me hizo la chica que me atendió fue: ¿Y cómo es que no has venido antes, no notabas nada raro? A lo que yo respondí que sí, pero que todo era cuestión de acostumbrarse. Sé que a partir de ahora y para el resto de mi vida voy a tener que llevar gafas, pero al menos será todo un alivio saber que al menos podré ver bien.
En cuanto a las gafas... vale, voy a dar unas pistas: son naranjas por los lados azules en lo que es alrededor de los cristales. La marca, si no me falla la memoria, es look occhiali. Cuando vaya a recogerlas el próximo martes día 6 ya posteraré una foto de las flamantes nuevas gafas.
naiandei: contactar | Pictures of Barcelona used with permision under a Creative Commons License | Everything else is licensed under a Creative Commons License