Leía en el 20 minutos:
Las predicciones dicen que el calentamiento global avanza y que las temperaturas serán superiores a lo normal en el centro de Europa, aunque en Canarias serán inferiores a la media.
Y yo que me rio. De lo que llevamos de verano el tiempo se puede resumir en una palabra: decepcionante. Después de avisar que este sí que iba a ser un año caluroso resulta que no sólo no es el más caluroso sino que además es uno de los peores veranos (en lo que a calor se refiere) de los últimos tiempos.
Me acuerdo del verano de hace cuatro años. Ese verano fue infernal. Desde prácticamente abril hasta mediados de septiembre no recuerdo ni un solo día en el cual no brillase el Sol desde la mañana hasta la noche. El calor es sofocante como ninguno otro, y la sensación de bochorno no dejaba dormir ni tan siquiera medio desnudo. De hecho, fue a partir de aquel año que decidimos en casa poner el aire acondicionado. Resulta que el salón da al oeste, con lo que desde aproximadamente las 14:00 hasta las 21:00 el Sol no deja de transmitir energía en forma de calor al interior del salón. Aquel verano de hace cuatro años hubiéramos dado lo que fuera por tener un aparato de aire acondicionado. Desde el año siguiente, cuando lo instalaron, las veces que lo hemos encendido se pueden contar con los dedos de una mano, y la utilización a sido más que nada para que no esté sin movimiento dos años seguidos.
Se han equivocado los meteorólogos al pronosticar un verano super-caluroso y nos hemos equivocado comprando un aparato que quizás no volvamos a utilizar en un par de años.
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